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Un nuevo artículo de nuestra colaboradora de excepción: Cristina López emprendedora, Coach Empresarial y Personal y Máster experta en Coaching.

Si te encuentras en la situación de querer emprender un negocio propio, puede ser que sepas muy bien en qué sector y que productos y servicios ofrecer, pero también puede ser que estés emocionado y decidido a trabajar por tu cuenta pero no hayas decidido en qué.

Cuando sabes en qué sector montar tu negocio puede ser que éste se base en un mercado en el que ya tienes experiencia, ya sea porque has trabajado en el por cuenta ajena o porque lo conoces muy bien. En ese caso tienes la ventaja de saber  qué es lo que necesitan tus potenciales clientes y que oferta de productos y servicios existen en su mercado (o sea lo que ofrece la competencia) lo cual es una ventaja. Si no perteneces a ese grupo, no te preocupes, no es un problema, haces un estudio y lo averiguas. Sea como sea es básico conocer el público al que te diriges.

También puede darse la circunstancia de que aun sin tener experiencia en el sector, en un momento dado has visto o intuido una oportunidad, una necesidad de un colectivo de personas sin satisfacer y que tú podías aprovechar.

Sea como sea, lo más importante es que esa actividad a la que te dediques sea algo que te apasione, algo que te encante hacer, que no te importara hacer aunque no fuera remunerado. . .de esa forma convertirás tu pasión en una manera de vivir, que te permita llevar el tipo de vida que quieras, haciendo lo que te gusta.

Por el contrario si lo que haces no te llena, o va en contra de lo que tú valoras, no tendrás ganas de levantarte cada mañana para hacer esa actividad que te fastidia. Es muy importante para obtener unos óptimos resultados que lo que hagamos, lo hagamos bien, y para eso es necesario que nos agrade. Si no, a la corta o a la larga perdemos la motivación y eso hace que no tengamos ganas de retarnos, ni de aprender, ni de mejorar, ni de salir de nuestra zona de comodidad, pasando a hacer actividades mecánicas sin pensar ni reflexionar. Esa situación, ya debes saber que no ayuda a tu crecimiento.

Ahora puede ser que me digas, “todo eso es muy bonito, pero yo tengo que comer, tengo familia y eso que me dices no es tan fácil”. Para empezar, nadie ha dicho que sea fácil. Pero si es posible. Lo corroboran historias de personas que lo han conseguido. Puedo asegurarte que mis clientas empiezan a ver resultados cuando empiezan a plantearse cómo hacerlo, en lugar de pensar que no pueden hacerlo. No se puede comparar  ir cada día a trabajar en algo que no te guste y pienses: otra vez lunes, qué fastidio, mi jefe. . .mi compañero. . .el stress. . .O por el contrario digas: mañana ya es lunes, voy a organizar mi agenda para hacer lo que me gusta porque lo que me apetece es eso.

Es un hecho que tenemos que trabajar para producir, para aportar nuestra contribución a la comunidad, pero básicamente para obtener un dinero a cambio que nos permita cubrir nuestras necesidades, algunas básicas y otras no tanto. Todo es cuestión de saber para que lo haces (además de cubrir tus necesidades). Para sentirte identificado, para hacer lo que te guste, para tener más libertad, para crecer, para conseguir retos, objetivos. . .o simplemente hay quien piensa que tiene que hacerlo por obligación. A nadie le gusta hacer las cosas por obligación, en cambio a todo el mundo le gusta hacerlo por devoción, lo haces porque quieres hacerlo. Hay una diferencia.

Investiga un poco tus porqués y tus para qué, y quizás te ayude a entender cómo te sientes respecto al trabajo. Sentirse bien con lo que uno hace es básico para generar buenos resultados y todos queremos obtener buenos resultados y hacer un buen trabajo para tu propia satisfacción, independientemente de a lo que te dediques y para quien trabajes. ¿O no?

Y llegados a este punto, y entendiendo que hemos decidido emprender un negocio, vamos a ver si podemos despejar dudas y tomar una decisión sobre el campo en que vas a emprender.

  1. ¿Sabes ya lo que te apasiona? Quizás para responder a esta pregunta tienes que indagar un poco en tu interior. Conocerte es básico para que sepas lo que te emociona. Haz una lista con todo  lo que te gusta, por muy tonto que te parezca, aficiones, hobbies, todo lo que se te ocurra, como una tormenta de ideas. En esta fase no estás tomando una decisión, ni juzgando si es una tontería, simplemente estas exponiendo una serie de ideas para poder considerarlas más adelante. ¿Qué es lo que no te importa hacer? ¿Qué es aquello que haciendo pierdes la noción del tiempo? ¿Qué te da igual hacer a cualquier hora porque siempre te apetece?

  2. Eres bueno, muy bueno. Ahora que ya tenemos la primera lista, vamos a por la siguiente. Normalmente lo que se nos da bien, suele tener relación con lo que nos gusta hacer, pero no siempre somos conscientes de ello. Así que para hacer ésta lista vamos a recurrir a los que tenemos alrededor. Hacer participar a los que te rodean es una buena manera de conocer aspectos que otros ven de nosotros mismos  y que desconocemos. No es momento de que nos juzguen, ni de que hagan una lista de pros y contras, simplemente que te digan según ellos (mejor pregunta a unos cuántos, familia, amigos. . . ) que creen ellos que se te da bien, que eres muy bueno. Recuerda cuando te hayan dicho lo bien que te había salido hacer tal y tal cosa. Sea lo que sea, entenderte bien con niños, cuidar flores, hacer dulces, cualquier cosa.

  3. Oportunidades de mercado. Cuando se quiere emprender, muchos piensan en crear algo que todavía no esté inventado y de ahí viene esa expresión: “es que ya está todo inventado”. ¿Y qué? ¿Crees que para tener éxito tienes que inventar algo nuevo? Si es así siento desilusionarte (aunque en el fondo es una buena noticia) pero no es necesario. Basta con que descubras una necesidad de un colectivo o grupo de gente considerable (mercado) que no está cubierto. O quizás un servicio o producto que ya existe pero lo puedes mejorar añadiendo valor o haciéndolo de otro modo. Hay empresas muy grandes e importantes que simplemente han tenido éxito haciendo las cosas de otra manera y atreviéndose.

  4. Sé un experto. Si quieres abrirte camino emprendiendo tu negocio debes convertirte en un experto en tu materia. ¿Cómo puedes hacerlo? Volvamos a tu pasión, cuando algo te gusta mucho, casi de manera instintiva, absorbes toda la información posible acerca de tu tema. Te informas, te formas, te instruyes. Todo lo que cae en tus manos sobre ello te interesa, y si no, lo buscas. Fíjate sino en tus hobbies y pasatiempos, no te importa pasarte horas mirando cómo funciona algo, u organizando o coleccionando, la satisfacción te compensa ese tiempo. Si tu negocio es tu pasión pasa lo mismo. ¿Y cómo me convierto en experto? Pues conociendo más sobre ese tema que muchísimas otras personas a las que les pueda interesar tu conocimiento. Todos podemos ser expertos en algo, falta que tengamos el conocimiento y la experiencia. Así que si quieres convertirte en experto, busca todo lo que puedas encontrar sobre tu tema y practica, practica y practica.

  5. Encuentra tu nicho. Cuando un pasatiempo o hobby decides convertirlo en negocio, significa que le quieres sacar un provecho económico para que te permita poder vivir de él. Así que una vez conocemos lo que nos gusta, lo que se nos da bien, las oportunidades de mercado y somos expertos en ello, es la hora de conocer muy bien nuestro público objetivo, ese que está interesado en la solución que le vamos a ofrecer para solventar su problema. Si crees que todo el mundo puede ser tu cliente ideal, estás equivocado. Igual que te centras en ser experto sobre un tema (no se puede ser experto en todo), tienes que enfocarte en un tipo de público determinado, para conocer cómo piensan, qué sienten, qué hacen, qué problemas tienen y cómo puedes ayudarles. Se lo más específico posible y te ayudará a conocerlo mejor. Podemos tratar el tema del cliente ideal más ampliamente en otro artículo.

  6. Verifica el punto de unión en común. Después de todo el estudio que llevas hecho, seguro que te vienen un montón de ideas a la cabeza.  Cuando juntes todas las listas es posible que veas puntos de conexión entre ellas. Esos puntos de conexión son los que pueden generar ideas que luego desarrolles y descubras posibles nichos donde poder emprender tu negocio. Puedes ofrecer servicios que tus potenciales clientes puedan necesitar y que puedan suplir una necesidad o una solución a un problema. Puede ser que les aporte bienestar, crecimiento, satisfacción, o que les ahorre tiempo, preocupaciones o dinero.

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Para terminar te diré que es imprescindible estar alerta a tu entorno, de  lo que ocurre a tu alrededor, leer libros que te puedan interesar, trabajar tu creatividad, ir a un kiosco y poder dar un vistazo a la cantidad de revistas de todos los sectores que puedas encontrar. Tarde o temprano, si estás motivado, te vendrá la inspiración y dirás: Aha! Esto es lo que quiero hacer.

Un negocio es para obtener un rendimiento económico, además de hacer algo que te llene, pero también te digo que si solo buscas eso, el dinero, sin tener en cuenta todo lo demás, tarde o temprano te pasará factura. O tu negocio no prosperará o si lo hace te sentirás vacio e insatisfecho.

Adelante, averigua en qué quieres emprender. . .

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